Me lo dijo de la forma más fría e inmutable; como quien le dice a uno la hora. Y yo hice mi mayor esfuerzo por recibir la noticia, como quien escucha que: “son las tres de la tarde”. Creo que barajé bien la incómoda situación. Pero de que dolió, dolió. Más por lo inesperado que por alguna desilusión. O al menos así me estoy consolando. Consuelo vano cuando recuerdo las pecas que se me han escapado de las manos.
“No creo que a Adrián le guste que vaya contigo a una fiesta” me dijo sin advertirme quién mierda era Adrián. Sin perturbarse me explicó que, Adrián, era el chico con el que salía y fue su enamorado hace poco menos de un mes; que le ha pedido para “volver” y que ella ha aceptado, pues es un buen chico y la quiere. Con las misma indiferencia con la que me explicó le respondí que nosotros sólo somos amigos, muy buenos amigos, que disfrutan saliendo juntos o en grupo y que él pierda cuidado pues no es mi intención enamorarte o algo parecido porque como amigos nos llevamos mejor y que la quería casi como a una hermana, así que no veía cuál es el problema de salir juntos a una fiesta, le terminé mintiendo.
Nadie fue a fiesta alguna. Me quedé en casa pensando en lo difícil que se me hace cada día tener un poco de sexo decente. También pensaba en que, a pesar de estar torturándome en mi habitación con canciones de Franco de Vita y José José, sólo pienso en todo el sexo gratuito que me he perdido al lado de Gabriela y en lo costoso que debe ser solicitar los servicios de una prostituta que me brinde el servicio “trato de pareja”.
He intentado desatenderme del asunto, pero no puedo. A veces siento que sus pecas revolotean a mi alrededor. Necesito otro clavo y un martillazo muy fuerte. Se me ha cruzado la idea de buscar a Diana, mi ex esposa, pero ese sexo sería muy problemático y enrevesado. He pensado en Mónica, mi eterna amante, pero ahora está casada. He llamado a Pedrito para que me presente a una de sus amiguitas, pero dice que está ocupado con Patricia. He revisado mi agenda en busca de algún nombre olvidado y no he animado pues, tal vez, ellas me han olvidado. También he pensado en ustedes, chicas que me leen, en que tal vez haya alguna gordita o flaquita que se apiade de este pobre diablo que sólo busca sexo sin compromiso, pero con mucho cariño.
“No creo que a Adrián le guste que vaya contigo a una fiesta” me dijo sin advertirme quién mierda era Adrián. Sin perturbarse me explicó que, Adrián, era el chico con el que salía y fue su enamorado hace poco menos de un mes; que le ha pedido para “volver” y que ella ha aceptado, pues es un buen chico y la quiere. Con las misma indiferencia con la que me explicó le respondí que nosotros sólo somos amigos, muy buenos amigos, que disfrutan saliendo juntos o en grupo y que él pierda cuidado pues no es mi intención enamorarte o algo parecido porque como amigos nos llevamos mejor y que la quería casi como a una hermana, así que no veía cuál es el problema de salir juntos a una fiesta, le terminé mintiendo.
Nadie fue a fiesta alguna. Me quedé en casa pensando en lo difícil que se me hace cada día tener un poco de sexo decente. También pensaba en que, a pesar de estar torturándome en mi habitación con canciones de Franco de Vita y José José, sólo pienso en todo el sexo gratuito que me he perdido al lado de Gabriela y en lo costoso que debe ser solicitar los servicios de una prostituta que me brinde el servicio “trato de pareja”.
He intentado desatenderme del asunto, pero no puedo. A veces siento que sus pecas revolotean a mi alrededor. Necesito otro clavo y un martillazo muy fuerte. Se me ha cruzado la idea de buscar a Diana, mi ex esposa, pero ese sexo sería muy problemático y enrevesado. He pensado en Mónica, mi eterna amante, pero ahora está casada. He llamado a Pedrito para que me presente a una de sus amiguitas, pero dice que está ocupado con Patricia. He revisado mi agenda en busca de algún nombre olvidado y no he animado pues, tal vez, ellas me han olvidado. También he pensado en ustedes, chicas que me leen, en que tal vez haya alguna gordita o flaquita que se apiade de este pobre diablo que sólo busca sexo sin compromiso, pero con mucho cariño.







