La Parrillada

Había llegado temprano, más de lo habitual. Este domingo que pasó, en Lima, no era uno soleado sino uno nublado y un poco frío. Pero a quien le importa eso cuando de devorar unas carnes a la parrilla se trata.

Pedro, el padre de Pedrito, lucía satisfecho tirado en su silla playera y que acompañaba con una cerveza. La azotea de la casa de Pedrito había sido improvisada con sillas y mesas de plástico apilables color blanco. Zoila, la mamá de Pedrito cocinaba en impecables ollas las papas y yucas con las que acompañaríamos los chorizos, morcillas, chuletas y los geerosos trozos de carne de res y cerdo. Yo me encargaría de preparar las cremas de las cuales Pedro y Pedrito son mis fanáticos.

Pedrito había invitado a algunos de sus familiares y amigos a la parrilada que él organizaba como despedida, pues la compañía lo enviará en los siguientes días a Iquitos una ciudad en la selva del Perú, muy apreciada por la concupiscencia de sus mujeres y lo exótico de su población. Pedrito está muy feliz, pues, siempre vió a esa ciudad como un paraíso sexual. Su madre está muy procupada, pues teme que regrese con mujer e hijo, pues, considera a las selváticas como mujerzuelas que sólo buscan atrapar hombres sin importarles si son casados o no. Algo del tema debe saber, ya que Pedro, su marido también en su momento estuvo destacado por esa zona del país.

Tenía mis sospechas, pero eso no era un problema. Patricia, "enamorada" de Pedrito y amiga de Gabriela, llegaría y mis dudas serían despejadas. Algunos familiares de Pedrito ya se encontraban instalados en sus posiciones, faltaban pocos. La cerveza aumentaba el hambre, así que, tuvimos que improvisar unos piqueos para calmar a los voraces. ¡Salud! con pisco y la combinación hace que nos queramos un poquito más. Luego, una voz familiar... de mujer, me aleja del letargo etílico. Primero hizo su aparición Patricia que vestía sensual para la ocasión, deseaba buscar aprobación en los suegros, pero no creo en la suegra. Detrás de ella confirmando mis sospechas llegaba Gabriela, con un escote sugerente, mucho maquillaje y un desconocido acompañante.

"¡Putamadre, una boca más!" Esa fue la preocupación de Pedrito ante el improvisado invitado. Mi reacción fue de incomodidad y molestia, pero no por una cuestión de celos, porque el mensaje que intentaba envíar Gabriela era muy obvio y, además, inapropiado por el lugar y la ocasión; pues todos sabían que yo estaría presente en la reunión de mi mejor amigo. Por tanto, el "mírame ya no me importas", perdió frescura y se convirtió en una patética desmostración de despecho. Y eso me causó vergüenza ajena. "Se dió cuenta de su ridiculez cuando ya era inevitable" me contó luego Patricia.

¿Qué se puede hacer ante una situación tan incómoda? Pues, nada. Y lo peor de todo, es que la prima de Pedrito dejó de ser una opción, pues, yo me hubiese visto igual de ridículo intentando enamorar a otra chica; se vería como revancha y eso es peor. ¿Qué me quedaba hacer, para no quedar mal parado, también?... Nada. Sólo un ángel te podría ayudar. Salude a Gabriela y a su acompañante ocultando mi incomodidad, o eso creo yo. Dejé de beber para no hacer algún absurdo inesperado.

Poco a poco los invitados se iban retirando. Yo, era practicamente un anfitrión así que sentí la necesidad de quedarme hasta el último. Gabriela se fue temprano, junto a Patricia y Miguel, así se llama su acompañante. Todo estuvo dentro de lo normal, excepto por algunas incómodas miradas que crucé con Gabriela. Pero no fueron miradas de enojo o rencor, sino de las otras. Conversamos algo, pero no mucho más por estar ocupado ayudando a Pedrito en la parrilla y evitar que se coma todos los chorizos. Al final, alcanzó y sobró. Nos quedamos bebiendo, ya solos, unas cervezas y demostrándole lo mucho que extrañaré, sus consejos y estupideces. "Carajo, ni que me fuera a morir huevón. Sólo estaré seis meses, el tiempo que dura la obra" me gritó sin ocultar una lágrima etílica que cayó en su vaso con cerveza y que luego bebió sin respirar.

6 comentarios:

Cys dijo...

Que frescura la de la gordita

Raulín Raulón... dijo...

Chucha, Pedrito se nos va, y a la selva. Es hora de que nos pases el link de "De la selva su Chato Pedrito".

Y en cuanto a Gabriela, como jode, ah. Que movida tan ineficiente para el mercado. Y qué buen amigo Pedrito para confiarte a su prima...

Ravnoss dijo...

ke viva ikitos carajo jejee

Alexis dijo...

Esa Gabriela debe ser una Gabitch!

Anónimo dijo...

jajajajaajaja
Flaco, no te me guevees, incomodidad puede ser, pero tu cetaceo quedo mal.
Lo importante es que pedrito se va y por 6 meses careceras de sus magnifias elucubraciones.
ATTE
WACO

mermelada dijo...

realmente qué ridículas podemos vernos algunas veces las mujeres..

comparto tu vergüenza ajena por la situación.