A esa señora se le ve el popó

- ¿Qué te pasa, Alberto?
- ... nada... ¿por qué?
- Tienes una cara.
- Es que... no, nada.
- No lo creo -Diana, obseva alrededor del parque. Se percata de que Marcelo se encuentre bien. Continua observando a todos lados. Hasta que da en el blanco -. Ya lo sabía. Estás así por la gordita que esta sentada ahí ¿no?
- No.
- Ay, Alberto. Tú ya estás trastornado. Osea, tu no puedes ver una gordita sin que te pongas así como un estúpido. Ni que fueran el diablo, Alberto. Cómo me habrías visto cuando yo estaba subidita de peso.
- Es que, no es por el simple hecho de sea gordita.
- ¿Entonces?
- Ya verás.


Mientras Marcelo jugaba con su pelota ajeno a todo padecimiento interno de su padre, Diana me observaba divertida mi expresión de ¿pánico? ¿Asco? ¿vergüenza? Tal vez un poco de todo. Yo sólo esperaba que la gorda se levante de la banqueta donde estaba descansando su enorme humanidad. Era una vaca morocha, el pelo teñido de rubio con las raíces negras. Vestía, una blusa verde, un ajustado capri blanco y sandalias. Esperaba. Ella también. Entonces la vaca llama a su becerro, que también jugaba despreocupado, y se levanta un poco el pantalón. El becerrito es inquieto y no toma la mano de su mamá. Ella continua caminando, en dirección nuestra, y deja al pequeño que revolotee detrás suyo. Yo espero, pero cuando ella pase no voltearé. Diana está atenta. Yo sudo. El becerro se cae y llora. Ella hace un movimiento rápido (en serio, desafió la gravedad) girando hacia su hijo y se agacha a recogerlo.


- ¡¡¡Ohhh, nooo!!!
- ¡¡¡Jajaja!!! -rie divertida Diana.
- Voy a vomitar.
- ¡Oh, por Dios! Alberto. Que exagerado, eres.
- ¿Exagerado? ¿Te parece que soy exagerado? ¿O es la ballena esa la exagerada? Cómo es posible que se ponga ese pantalón transparente y con toda la concha del mundo se ponga debajo hilo dental... me duele el estómago. ¡Marcelo, vamonos!
- Ayy, Alberto no mires, pues, si te da cosa.
- Es que... no puedo creer que haya salido vestida así.
- Mami
- ¿Qué hijito?
- A esa señora se le ve el popó.

4 comentarios:

Raulín Raulón... dijo...

Cuñao, los niños dicen la verdad, punto.

¿Qué hacer? Osea, has descrito a un bagre recontra huachafón. Lo de la gordura lo puedo perdonar, con KAS diario eso se cura en un mes, pero lo del pelo pintado y todo eso... puuuuuaaaaaajjjjj!!!!

Tal vez eso sea explicable por la irremediable tendencia a compensar la fealdad con calatería... patrimonio cultural de la humanidad...

Imberbe_Muchacho dijo...

jajaja, oe tio a ti te pasan cosas surrealistas
Pa la proxima toimale foto y la pones en el blog!!!

Cys dijo...

Jajaja, hay cada gorda sin vergüenza...

Anónimo dijo...

Muy bien. Recuperaste la prosa, el nivel. Me alegro. Los tres ultimos de muy buena factura. Nada que ver con el de la combi. Que lo defiendas esta bien, es tu creacion.

Saludos

Luis