Homo Sapiens

- ¡avance a su derecha señor! -vociferó el cobrador, a lo cual hice caso omiso- Oiga señor, acaso no escucha "péguese" a su derecha.
- Y tú qué me crees ¿Sardina? Cómo me voy a mover a mi derecha si no hay un centímetro de espacio para moverse o no ves que estamos todos apretujados-repliqué con energía.
- Bájese señor, si no quiere colaborar.
- A ver, bájame tú si puedes, pues.


El cobrador se hizo como que no escuchó. El colectivo estaba repleto. Yo estaba al lado de la única puerta -que se utiliza para subir y bajar- de la Couster. El auquénido me había puesto de mal humor y estaba muy picón. Quería estrangular al adefesiero cobrador. Él, también me miraba de reojo con aire de revancha. Traté de relajarme y respirar profundo, "serénate, serénate" me repetía para calmar al Homo sapiens interno que había despertado. Ya estaba calmándome cuando hace su aparición mi estigma: La gordita subió con una sonrisa que causó envidia a mi mal humor, para luego tomar posición en la única salida y, a la vez, entrada. "Avance al fondo señorita que hay espacio" empezó a decir el cobrador y, en realidad, no había lugar. El colectivo estaba a punto de explotar. La gordita observaba incrédula, a todos lados, sin saber qué hacer. El cobrador seguía agobiando a la indefensa vaquita. Yo sentía que la gente me miraba para que saliera al rescate de la simpática ballena y la regresara al mar, donde podría mostrar su reluciente sonrisa. ¿Odio a las gordas? No. ¿Amo a las gordas? Menos. Pero a quien sí detestaba en ese instante era, al guanaco que cobraba.

- Oye, atorrante deja de estar molestando a la señorita, no ves que no hay espacio para ni para moverse -dije sin gritar, lo que contribuyó a que algunos pasajeros también protestaran.
- Ahora, si bájate comparito. Desde que has subido estás haciendo problemas, ya me cansaste, cuñao -bramó con ira.
- No te conviene que baje badulaque, porque si lo hago te voy a llenar la cara de patadas
- ¿A ver? -dijo el cobrador bajándose del colectivo.

La ira me cegó. Muy rara vez me ha sucedido. Recuerdo bajar furibundamente ante el reto. Aplicar un certero puñetazo en el rostro vernacular del cobrador. Verlo a este trastabillar y caer. Apuntar un puntapié en el estómago del cobrador caído. Abalanzarme sobre este y repetir sin cansancio inmisericordes puñetazos en su rostro. Escuchar los gritos de clemencia de algunas mujeres. Los intentos de algunos por sacarme de encima del cobrador. Observar cansado y sin fuerzas cómo el chofer del colectivo se me acercaba arrebatado y con intenciones de patearme. Ver con alivio cómo la gordita detenía de un empujón al iracundo chofer. Cómo la policia interrumpía la golpiza del homo sapiens. La protesta de los pasajeros ante mi detención. Las preguntas de los policias y las explicaciones de algunos pasajeros; sobre todo de la gordita. Yo... mudo. Observo que el traje que llevo está lleno de sangre. Me desanudo la corbata. Un policía cree que estoy herido, y ordena a un familiar que me lleve a una clínica. La gordita se hace pasar por familiar. Para un taxi y escapamos del escándalo.

13 comentarios:

Imberbe_Muchacho dijo...

ahora eres el defensor de las gorditas!!! como has cambiado pelon... jejejejeje
Todo sea por sacarle la m al cobrador de combi, bien ahi

Anónimo dijo...

Tío! ¿qué te está pasando? Era una gordita!

Melisa Marin dijo...

Alberto le esta haciendo su carino a las gordis pues no ves ke las lectoras ya se estan revelando? lee la cosa esa de la libertad de expresion.
Ya seguro la proxima vuelve a ser el mismo, paciencia mushashos.

Anónimo dijo...

bien maestro, desde las primeras líneas esperaba que lo pararas de cabeza al cobrador, el tema de la gordita es circunstancial.

Cys dijo...

Pero quién quedó peor?

Raulín Raulón... dijo...

Es cierto, era cosa de que lo pusieras en vereda al cobrador.

Tuviste suerte, a veces cuando saltas a defender a otros de un cobrador, otro integrante de la tribu (no necesariamente el chofer) salta sólo para joder a uno.

Pero bueno, realmente lo de la gordita es anecdótico. Alguna vez tenía que pasarte.

Está bien, que Alberto sea Pietro Sibille, o yo me ofrezco. Lo importante es que sea un buen actor, o sino Pol Martán. Tu dirás.

Alberto F. dijo...

¿Saben qué es lo bueno de escribir en el "anonimato"? Que puedes contar tus gracias y desgracias sin tapujos y complejos. Lo que pasó después de eso lo contaré en siguiente post. El tiempo no me deja.

Respuestas:

A los que dicen que soy defensor de las gorditas: No lo soy, más que eso me educaron para defender a todas las mujeres sin distinción. Claro, que en ese instante el elemento detonante era golpear al cobrador.
Cys: Quedé ensangrentado.
Raulín: Ricardo Darín, calificaría en mi papel.

mermelada dijo...

jajajaja, fuiste rescatado por la pequeña fiji!!

q bueno que lo hayas golpeado!!

hoy eres mi ídolo

Kat dijo...

espero con ansias la segunda parte

Carlos dijo...

Pensaste alguna vez tener de aliada a una "gordita"; servirá para cambiar tu opinión sobre ellas??.
Saludos.

supernaut1975 dijo...

celebro tu imaginación, escribes bien,aunque me llegan los tufillos racistas, en fin,es bien monse andar en combi, recuerdo un mes estuve sin auto , tuve que comprarme un mp3 player y siempre evite subirme a las combis, preferí los micros

Carolate dijo...

Los seres humanos (a veces llamados genéricamente hombres, aunque ese término puede aplicarse también específicamente a los individuos de sexo masculino) constituyen, desde el punto de vista biológico, una sola especie, Homo sapiens.

Creo que lo que querías era decir Homo neanderthalensis. Con lo cual se demuestra una vez más tu escasa cultura y lo poco cuidado de tus posts. De todas maneras, esto puede ser pasado por alto, siempre y cuando los posts sean graciosos.

Pd: Bien por darle su merecido al cobrador.

Alberto F. dijo...

El Neandertal y el sapiens son dos cosas distintas mi amor. Por favor la próxima vez instruirse mejor en el tema antes de criticar con ignorancia supina. Además, hija me estoy cansando de instruirte cada vez que opinas, esta será la última vez que respondo a tus "psesudas" opiniones.
saludos