El Huevón

Ella jugaba con mi pelo. Le ponía nombres estúpidos a mi pene. Me mordisqueaba los pezones y, luego, se ponía reír divertida. Se montaba sobre mi barriga y, luego, se deslizaba lentamente hasta mis genitales y hacía movimientos circulares con su trasero. Su intención era erectar a "osito" -uno de los cursis nombres con que apodó a mi falo-, y lo logró. Toda la noche... siempre lo logró. Ella tuvo el control, el dominio... hasta que, se cansó. Apagué las luces y nos echamos a dormir.

"Soy un huevón" grité con el pensamiento mientras observaba mi celular. Las luces de los faroles de la calle iluminaban la habitación. Ella dormía y yo me entretenía observando su armoniosa respiración. La olía. La escudriñaba. La manoseaba. Me sentía afortunado de tenerla allí, desnuda y frágil. Sólo para mí. ¿Cuántos hombres quisieran estar en mi lugar con una chica como ella? ¿Cuántos? De hecho, son varios. Ese era mi consuelo nocturno, porque en realidad yo quería otra cosa.
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El plan se fue a la mierda a mitad de la función. "El Orfanato" no me causaba temores. Cuando recibo una llamada de mi vieja, preguntando si iría a cenar, y percatarme de mi batería estaba a punto de extinguirse me entró pánico. Las innumerables llamadas que recibí durante toda la tarde, por parte de mis compinches, estaban haciendo su efecto en la batería de mi celular. Mi madre no recibió una respuesta afirmativa o negativa, pues el celular se apagó antes de que pudiera brindar una. No había salida. No tenía un plan alterno que apoyara al primero. Así que la única solución sería que los muchachos idearan uno y lo hicieran efectivo llamando al celular de Mónica. Pero eso no sucedió.

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El domingo llamé a Gabriela para ofrecerle mis disculpas. Ella las aceptó de muy buena gana. Prometí compensarla, el lunes (hoy). Ella me dijo que tendría una pequeña reunión con unos familiares y sus padres ese día, pero que si yo quería acompañarla no habría ningún problema. "Claro, como no, ahí estaré" le dije escéptico. "Soy un huevón" me dije muy convencido.

Estuve esperando todo el domingo la llamada de Pedrito, cosa que nunca sucedió. Su celular estaba apagado todo el día. Hoy en la oficina me encontré con un Pedrito muy sonriente y amable con todos. Sus ojos brillaban y era obvio que ese fin de semana algo le había cambiado las perspectivas habituales.

Estaba enamorado, según él. En la fiesta Pedrito se había encontrado, otra vez, con Patricia. Bailaron y bebieron juntos toda la noche. No se separaron ni un instante. No bailaron ni una pieza con otra persona. Tuvieron sexo y durmieron juntos. Pedrito la acompañó a su casa, en la mañana, y por la tarde la volvió a buscar para pasear. Hoy, Patricia pasará a buscarlo al trabajo.

- ¿Y adónde se irán? -pregunto intrigado.
- Al telo, pues, Albertito. ¿Adónde más? A tirar rico. -me responde lascivo.
- ¿Y qué fue de Álvarez y Bundy?
- Manuelito Álvarez se pescó una sirenita bien flaquita, pero con el potito bien paradito.
- ¿Y Bundy?
- Bundy... bueno, pues. Este cuñao, estaba afanando a la Gabrielita -me dijo temeroso.
- No jodas, en serio -agregué divertido.
- Sí. Yo le dije a Bundy, que no se metiera con ella, que esa la tienes reservada. Le llegó al huevo. La siguió enamorando. Pero la Gabrielita no le hacía caso. Ella bailaba con todos sus amigos, tranquila. Su viejo estaba chequeando desde el bar, ¡Alucina! Si ibas tampoco te la levantabas, Albertito. Gabrielita estaba borrachita y su viejo se la llevó a su casa. Se jaló a unas amiguitas. Le dijo a Paty para llevarla, pero le dijo que no. Se iba con este pechito, pues. Bueno, Bundy se encontró con unos amigos en la disco y se fue con ellos. ¿Manuelito? creo que campeonó con la flaquita. Oye pero qué pasó contigo, huevón, cuenta.
- La batería, hijo. La batería me cagó -le dije ofuscado.
- Yo pensé que te había pasado algo malo, man. Pero después me dije, a ese huevón no le pasa nada, carajo. Seguro lo ha jodido la Mónica.
- Y Gabriela, ¿no preguntó por mi? -ansioso
- Cuando llegamos, a eso de las dos de la mañana y cuando su viejo la arrastraba al carro.
- Hoy iré a saludarla, en una reunión con sus viejos -dije desanimado.
- ¡Jajaja! Que huevón, ya te jodiste socio. Puta, que el viejo es un lastre, una joda.
- Acompáñame, Pedrito.
- ¡No!
- Lleva a Paty -agregué desesperado.
- Ni que fuera huevón.

12 comentarios:

Autumn Shade dijo...

Jajajaja....ay no Alberto esas cosas solo te pasan a ti......y yo que pensaba que tenia mala suerte, pero tu estas peor.

mermelada dijo...

jajajaja ya fuiste albertillo!!

Raulín Raulón... dijo...

Así es el fútbol, cuñao.

Bueno, al menos sabes que Al Bundy no puede hacer nada contra tí.

Creeme, no hay mal que por bien no venga. Ya tendrás unaq posibilidad con ella A SOLAS. Por mientras, sigue incendiáqndote con Mónica.

Elefante Lila dijo...

jajaja lo sabia lo sabia tu castigo es esa reunion familiar, pero ya para la proxima mejorara el plan ^^

Imberbe_Muchacho dijo...

jajaj y te psuste celofan tio!!! ya te estabas poniendo en plan proque tu pata saco a bailar a la pequitas....

Kat dijo...

asu...qué caro el precio de las pecas

Anónimo dijo...

¿Y Diana? ¿No has tenido contacto con ella en todo este tiempo?, me parece que ella de repente tiene algo por ahi y eso seria lo peor que te pudiera pasar, seria la venganza perfecta, lo siento pero me parece que eres muy cruel con los sentimientos de "las" demas.
Luz

mermelada dijo...

oye es cierto! no sabes nada de la inspiradora del blog??
no extrañas ni un poquito a diana??

Alberto F. dijo...

Sólo sé, que nada sé.
Como ustedes entenderán, en mi antiguo hogar sólo indago por mi hijo, de Diana sólo sé que continúa enfadada y no me habla.Es decir, nada interesante como para publicarlo.
Mermelada: Tal vez un poquito.

Melisa Marin dijo...

La gente pregunta como si fuera cierto todo y los personjaes existirian! aki el unico ke existe es "osito" jajajaja

Carolate dijo...

Ella me dijo que tendría una pequeña reunión con unos familiares y sus padres ese día, pero que si yo quería acompañarla no habría ningún problema.

¿No que su viejo había muerto cuando tenía 17 años?

*tsk, tsk*

Estás muy mal. Las historias, como las mentiras, hay que fundamentarlas bien y recordarlas siempre para que no te fallen. Por eso no te resultó el plan.

Alberto F. dijo...

Mi querida Carolate, me gusta tu atenta lectura, pero ese detalle que mencionas está bien explicado en post que le precede a este. Gracias por tus preocupaciones con respecto a la "historia".
Saludos